La expansión de la inteligencia artificial (IA) no tendrá el mismo efecto para todas las personas trabajadoras. Académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señalaron que la tecnología puede elevar los ingresos de quienes la incorporan a labores especializadas, pero también presionar a la baja las remuneraciones de quienes ocupan puestos con tareas más fáciles de automatizar.
El análisis fue presentado durante el XIX Seminario de Economía del Trabajo y la Tecnología, dedicado a la relación entre inteligencia artificial, objetivos de desarrollo sostenible y trabajo profesional. Uberto Salgado Nieto, secretario académico del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM, explicó que la IA no es una herramienta neutral dentro del proceso productivo, debido a que modifica la forma en que se organiza el trabajo y se distribuyen sus beneficios.
“Esto tiene una funcionalidad dentro del capitalismo para abaratar los costos del capital del trabajo y lograr que los grandes patrimonios tengan mayor margen de ganancia”.
De acuerdo con el académico, la automatización de actividades manuales ya avanzaba desde la década de 1990. En ese proceso, las empresas han buscado aumentar el rendimiento de cada puesto y reducir la cantidad de personas necesarias para realizar determinadas funciones. La llegada de sistemas capaces de procesar información, generar contenidos o ejecutar procedimientos amplía esa transformación hacia empleos profesionales y actividades que antes requerían una intervención humana constante.
Una diferencia entre quienes adoptan la tecnología
La incorporación de la IA también está produciendo una diferencia entre quienes cuentan con experiencia para utilizarla y quienes enfrentan mayores dificultades para integrarla a sus labores. Salgado Nieto sostuvo que las personas que lideran esta transición son las primeras en experimentar un aumento en sus ingresos, al emplear estas herramientas para realizar procedimientos con mayor rapidez y elevar su productividad.
- Los trabajadores especializados pueden automatizar parte de sus procedimientos y aumentar su rendimiento.
- Las personas con menor experiencia enfrentan una mayor presión cuando sus actividades son fácilmente sustituibles o automatizables.
- La competencia laboral puede intensificarse entre quienes utilizan la IA para desempeñar funciones similares.
El planteamiento de la UNAM no sostiene que todas las personas vayan a ganar menos. La advertencia se centra en que el avance tecnológico puede profundizar una brecha salarial ya existente, de acuerdo con la preparación, la experiencia y el tipo de tareas que realiza cada trabajador. En ese escenario, la diferencia no dependería únicamente del uso de una herramienta, sino de la posición que cada persona ocupa en el proceso productivo.
La automatización llega a nuevas actividades
El secretario académico explicó que la inteligencia artificial representa un nuevo nivel dentro de una transformación tecnológica que ya había comenzado con la automatización de labores manuales. Ahora, el cambio alcanza procedimientos asociados con trabajadores altamente especializados, quienes pueden apoyarse en sistemas digitales para procesar información y completar parte de sus actividades.
El debate sobre sus efectos laborales también ha sido planteado por figuras de la industria tecnológica como Bill Gates, quien ha descrito a la IA tanto como una herramienta con capacidad para igualar oportunidades como una posible fuente de injusticias. Para los especialistas de la UNAM, la discusión debe considerar quién obtiene los beneficios del aumento de productividad y cómo se distribuyen dentro del mercado laboral.